
Una guía de prescripción técnica para el control de erosión y sedimentos, proporciona las claves técnicas en la estabilización de taludes y control de escorrentía.
En la fase de diseño y ejecución de infraestructuras críticas, ya hablemos de plantas fotovoltaicas, trazados ferroviarios o la restauración de cárcavas, por ejemplo, la prescripción técnica correcta no es un detalle menor; es la garantía de que el suelo permanecerá donde debe estar.
En este sentido, definir con precisión los criterios para la estabilización de superficies degradadas es fundamental para asegurar la protección frente a la erosión hídrica y eólica, evitando el impacto ambiental y los sobrecostes por retrabajos.
La protección de superficies debe responder siempre a un análisis del terreno. Para taludes con pendientes de hasta 1:1, la prescripción técnica de Objetivo Erosionzero, se inclina hacia las mantas o geomantas orgánicas de paja, esparto y coco.
Su función principal es doble: interceptar la energía cinética de la lluvia y crear un microclima óptimo para la germinación.
Al garantizar una cobertura del 100 % del suelo, estas soluciones actúan como una piel temporal que permite a la vegetación establecerse con garantías.
Sin embargo, cuando nos enfrentamos a pendientes superiores a 1:1 o zonas de alta exposición eólica, la técnica exige una resistencia superior. En estos casos, las redes de coco o geomallas orgánicas son la opción de referencia.
Con una resistencia a tracción de entre 10 y 20 kN/m y una vida útil operativa de hasta 60 meses, proporcionan el tiempo necesario para que el sistema radicular de la planta tome el relevo de la estabilización mecánica.

Incluso el mejor producto del mercado puede fracasar si la ejecución no es impecable. Para los técnicos e ingenieros de campo, existen pasos estratégicos que determinan el éxito de la solución. Algunos de ellos son:
Para el control de sólidos en suspensión y la reducción de la longitud de escorrentía, los biorrollos de fibra de coco de Objetivo Erosionzero se consolidan como una herramienta de bioingeniería de alta densidad (70-90 kg/m³).
Instalados transversalmente a la pendiente en una configuración de «pasos en escalera» o directamente en la base del talud, estos cilindros favorecen la sedimentación y evitan que la erosión progrese en profundidad, manteniendo la morfología cóncava natural de las cárcavas y riberas.
El marco legal actual, alineado con el Real Decreto 35/2023 y las directivas de sostenibilidad de la Unión Europea, exige soluciones que minimicen la generación de microplásticos. En este sentido, nuestras soluciones 100 % biodegradables no solo cumplen con la normativa ambiental, sino que mejoran la eficiencia hidráulica de la obra al incrementar la rugosidad superficial y reducir la velocidad del flujo, cumpliendo con los coeficientes exigidos en la Norma 5.2-IC de Carreteras.
Contar con una prescripción técnica adecuada facilita la aprobación ambiental de los inspectores y minimiza drásticamente el riesgo de reclamaciones por colmatación de cauces públicos.
Para la constructora, se traduce en una economía de obra real: se eliminan las limpiezas recurrentes de cunetas y se asegura que la inversión en hidrosiembras, en caso de ser necesaria, sea definitiva.
En Objetivo Erosionzero, nuestra trayectoria nos permite ofrecer un asesoramiento que va más allá del suministro, aportando la solvencia técnica que los proyectos de restauración paisajística y grandes infraestructuras demandan hoy en día.
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